Introducción

 

El Ayuntamiento de Valencia a través de la Fundación Deportiva Municipal (FDM) dispone de 18 campos de fútbol los cuales se gestionan, a través de convenios de colaboración con los clubes y entidades deportivas que los usan (que son unos 30 aproximadamente). En conjunto el volumen aproximado de equipos asciende a 371, con sus correspondientes entrenadores y deportistas entre los que se estiman unos 5600 jóvenes.

 

La FDM ejerce un control de la correcta ejecución de esos convenios, fundamentalmente en los aspectos administrativos- contables, así como,  en el apartado de mantenimiento y conservación de las instalaciones. El objetivo de este programa es controlar el comportamiento de los usuarios de dichas instalaciones deportivas municipales (IIDDMM) con la finalidad de prevenir la violencia, fomentando el buen comportamiento, sobre todo, de directivos, jugadores y entrenadores. 

 

Desde hace algún tiempo existe la preocupación por ciertos aspectos y comportamientos negativos, agresivos o violentos que se observan y que vienen ocurriendo en estas instalaciones, relacionados con la propia práctica que se desarrolla, y que además es única y particular del mundo del fútbol, tanto la relacionada con los entrenamientos que día a día se realiza así como todo lo relacionado como los partidos y las competiciones que se llevan a cabo.

 

Se observan con mas frecuencia de lo normal conductas y comportamientos  que van en una dirección completamente opuesta al modelo educativo-formativo que la FDM mantiene para todas sus instalaciones y actividades que promueve y que, además, son el caldo de cultivo ideal para favorecer todo tipo de actos violentos físicos y verbal.

 

La FDM tiene la obligación de garantizar el buen uso de estos campos como instalaciones deportivas públicas que son, igual que ocurre con los otros deportes en el resto de instalaciones. Las instalaciones deportivas municipales (IIDDMM) tienen una finalidad pública asociada a una actividad orientada a la salud y sobre todo puesto que nos referimos a deportistas en edad escolar, orientado a la EDUCACION de los menores.

 

El Plan Estratégico del deporte de Valencia estableció en el Proyecto 3 “Deporte Escolar: Evolución y Organización” como una de las líneas estratégicas a trabajar en el futuro.

 

Como última medida prioritaria en este proyecto, al considerar el deporte escolar como un instrumento de educación en valores para la juventud, se requiere actuar contra la excesiva presencia de manifestaciones violentas físicas y/o verbales, que se aprecian fundamentalmente en el entorno competitivo, y que van en dirección completamente opuesta al modelo educativo-formativo que todos entendemos debe predominar en la práctica deportiva. Esto es un fenómeno que afecta a todo el deporte en edad escolar, pero más en concreto al Fútbol donde suceden episodios con mucha mayor frecuencia. En nuestro caso, el tema cobra especial gravedad, ya que se producen en la mayor parte de los casos en campos de Fútbol municipales gestionados a través de convenios con la FDM por los propios clubes y que, en esencia, son espacios deportivos que deben orientarse hacia la salud y la educación.

 

Sin entrar en su análisis en profundidad sí se aprecia que es un fenómeno multi causal multi causal formado por varios factores que actúan de forma aislada y también conjuntamente, provenientes tanto de los deportistas, como de los padres, entrenadores y directivos, y no resulta fácil de abordar dado el entorno en que se desarrolla el Fútbol.

 

Por tanto, dada la importancia de este problema se propone el desarrollo de un trabajo específico: “Prevención de la Violencia en el Fútbol Base”, distinto a la promoción, pues en este caso el Fútbol no lo necesita dada su universal implantación. En este aspecto ya se ha empezado a trabajar con la constitución de una comisión en la que forman parte representantes de los directivos de los clubes locales, árbitros, entrenadores, Federación de Fútbol, así como representantes técnicos y políticos municipales. La labor de la comisión es, en primer lugar, realizar un diagnóstico específico de la situación de la violencia en el Fútbol Base en nuestra ciudad y posteriormente, un Plan de Acción Integral dirigido a todos los agentes que intervienen en él.

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